Inauguración Fuente de Marisancho
Carmen Mateo Rubio
17
mayo
2026
La mañana del 2 de mayo de 2026, bajo una lluvia de primavera, emprendimos camino hacia la querida Fuente de Mari Sancho, situada en el paraje de Los Barrancos, entre los términos de Casa de Uceda y Matarrubia.
Este rincón tan especial, que durante tantos años formó parte de la vida cotidiana de nuestros vecinos, ha sido restaurado recientemente, en el verano de 2025, gracias al trabajo de Jhamet, albañil procedente de Marruecos y afincado en Uceda, devolviendo a la fuente su belleza y dignidad.
Antiguamente, nuestros mayores bajaban hasta allí para beber agua fresca mientras trabajaban sus tierras o acompañaban al ganado por los barrancos. Entonces, la fuente no era más que un pequeño manantial escondido entre la maleza y la tierra arrastrada por las lluvias, de donde brotaba el agua por un sencillo caño casi oculto.
Hoy luce renovada: un hermoso rincón donde el agua sigue manando limpia, fresca y cristalina, acompañada ahora por unas escaleras construidas con antiguas traviesas de tren que facilitan el acceso hasta su pequeño pilón.
A pesar de que el tiempo no acompañaba, fuimos 27 personas las que nos animamos a compartir esta bonita jornada.
El camino transcurrió entre conversaciones, risas y esa agradable sensación que solo da caminar en buena compañía. Conforme descendíamos, el sendero se volvía cada vez más complicado. La tierra arenosa, empapada por la lluvia, hacía difícil mantener el equilibrio sin resbalar. Aun así, pudimos detenernos en lugares tan especiales como el Refugio de Angelín o las impresionantes Cárcavas, donde hicimos una parada obligatoria para escuchar el silencio del entorno y dejarnos envolver por el relajante sonido de la lluvia cayendo sobre la naturaleza.
Después de recorrer unos 7 kilómetros, llegamos finalmente a nuestro destino. Allí nos esperaba una agradable sorpresa que había preparado nuestro vecino Domingo, “el Kaly”: unos deliciosos buñuelos que nos supieron a gloria.
Entre bocado y bocado, Juan Carlos compartió con nosotros su particular versión sobre el origen del nombre de Mari Sancho: una entrañable historia de amor entre dos lugareños, María y Sancho. Quien no la haya escuchado aún, debería pedírsela; merece la pena.
Para mí, además, esta excursión tuvo un significado muy especial. Al recorrer estos caminos volvieron a mi memoria tantos momentos vividos allí junto a mis padres, Florentino y Vitorina, y mi hermano. Recuerdos sencillos, pero imborrables: bajar al campo a recoger cardillos, setas o moras en verano; acercarnos a la fuente, donde mi padre y mi hermano limpiaban las malezas que crecían alrededor del manantial; beber de aquella agua fresca y sentarnos después a compartir lo que “la Vito” había preparado. Qué recuerdos tan bonitos… y qué rico sabía todo entonces.
También he vuelto alguna vez con mi marido y mis hijos, aunque hacerlo en coche nunca será igual que vivirlo caminando, como se hacía antes, paso a paso.
Con la mañana ya avanzada y la lluvia sin tregua, emprendimos el camino de regreso. La subida, igual de resbaladiza y exigente que la bajada, hizo notar el cansancio físico, aunque también nos dejó esa agradable sensación de esfuerzo compartido y satisfacción.
Alrededor de las 14:00 horas llegamos al pueblo, bastante empapados a pesar de paraguas y chubasqueros.
Como broche final a la jornada, nos esperaba un merecido tentempié ofrecido por el Ayuntamiento, con nuestro alcalde, Juan Carlos Gil, y el teniente de alcalde, Enrique Pascual.
Éramos pocos, pero disfrutamos de un rato muy agradable entre charla, risas y buen picoteo.
Quiero agradecer especialmente a todas esas personas que, muchas veces desde la sombra, hacen posible estos momentos preparando con cariño estos encuentros al finalizar cada caminata, tan bien recibidos después de recorrer 14 kilómetros.
Gracias también a nuestros amigos del pueblo vecino, José Mari, Marisol y Paloma; a personas de Villaseca a las que hacía tiempo que no veía, como Manolo y Tere, Jesús y Vicki; y a las hermanas Pascual García, que siempre regresan a su pueblo cuando hay algo importante que compartir.
Gracias a todos por vuestro esfuerzo, vuestra compañía y vuestra alegría.
Porque esta excursión no ha sido solo un recorrido por nuestros caminos, sino también un viaje a la memoria, a nuestras raíces y a esa belleza sencilla que esconden los rincones de nuestro querido Villaseca de Uceda.
Gracias por seguir caminando juntos.


