Como viene ocurriendo, desde su recuperación en 2023, la figura de la Botarga de Villaseca de Uceda volvió a aparecer recortada en el horizonte a las 12 de la mañana del primer sábado posterior a la Epifanía del Señor.
Vecinos y visitantes la recibieron, acompañados por los sonidos de dulzainas y tambores, el sábado 11 de enero en su llegada al pueblo por la Cuesta de la Botarga.
Junto a ellos recorrió las calles del municipio llamando a todas las puertas. En muchas de ellas fue agasajado en otras, al no obtener respuesta, colocó un currusco de pan.
Y así, entre cabriolas, carreras persiguiendo a los más jóvenes y bailes y cánticos amenizados por los “Dulzaineros Mahurotos” se llegó hasta la hoguera.
El fuego comienza a ocupar un lugar importante como símbolo vivo dentro de la fiesta, lugar de encuentro, puente entre lo antiguo y lo actual, entre lo que fuimos y lo que deseamos seguir siendo.
Representa el renacer de la tradición, la chispa que vuelve a encenderse tras décadas en silencio gracias al esfuerzo colectivo, iluminando a quienes hoy la mantienen viva. Fuego que reúne y protege, que congrega a las gentes igual que en tiempos antiguos se reunían las familias al calor del hogar.
Por eso, el fuego es mucho más que un fondo para la Botarga. Es el corazón simbólico de la fiesta: la luz que vuelve, el calor que nos reúne y la llama que mantiene viva la tradición de Villaseca de Uceda.
Desde allí y tras un pequeño receso, en el que los presentes pudieron degustar un caldo, el colorido personaje siguió su recorrido hasta terminar de visitar todas las casas del pueblo.
Tras despedir a la Botarga en su vuelta al monte, del que ya no volverá hasta el año que viene, la jornada continuó con un baile-vermú en el que se compartió todo lo entregado a la Botarga durante su recorrido.
A continuación y gracias al Club de Caza, se pudieron degustar unas deliciosas migas elaboradas por Catering Los Balandros con los que la organización consiguió recaudar 714 euros. Esta cantidad será destinada a colaborar con las labores de recuperación de la zona devastada por la Dana en la provincia de Valencia.
Una sorprendente y magnífica actuación musical, a cargo del reconocido artista palentino Carlos Herrero, que hizo las delicias de los presentes puso el broche final a esta entrañable jornada en la que se puso de manifiesto que, con determinación y colaboración, es posible preparar actividades en pequeños municipios en los que vayan de la mano tradición, cultura popular, encuentro y solidaridad.
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